Mensaje de monseñor Martín Fassi para la Jornada del Buen Pastor

“Yo soy el Buen Pastor”, nos dice Jesús, el Buen Pastor da la vida por las ovejas. Una de las imágenes más lindas de Jesús nos presenta para poder decirnos cómo es el Reino de Dios, y cómo es el corazón de nuestro Padre Dios, es esta imagen del Buen Pastor. Cuando Jesús habla del Buen Pastor no está diciendo que es maestro; no está diciendo que es jefe; no está diciendo: “Yo soy el líder”, está diciendo todo eso y mucho más, porque ser pastor para lo que hoy escuchamos, esa imagen, nos despierta la idea de cuidado. Por eso cuando Jesús dice: “Yo soy el Buen Pastor”, es como un padre o como una madre, aquellos que tienen a su cargo cuidar la vida; ser Buen Pastor es cuidar la vida. Por eso Jesús también, cuando nos dice: “Yo soy el Buen Pastor” dice, “Yo he venido a traer vida, y vida en abundancia”. ¿Quién no quiere vivir plenamente y quién no tiene la experiencia también de que nuestra vida, la que tanto deseamos y amamos, también es frágil, que se puede lastimar, que se puede herir, que la vida también se nos puede ir de las manos si se descarría, que no va por donde nosotros quisiéramos, entonces necesitamos alguien que nos guíe y que nos cuide. Por eso el Buen Pastor habla también de acompañamiento; acompañar, guiar, cuidar, son todas tareas que a cada uno de nosotros nos incumbe como creyentes, como discípulos de Jesús. Ser Buen Pastor, ser buen sacerdote, ser Buen Pastor, ser buen padre o madre de familia; ser Buen Pastor, es decir: “Cómo te hacés cargo de la vida que se te encargó?”. La imagen de la ovejita cargada sobre los hombros del Buen Pastor también nos habla de esto, de hacernos cargo de la vida, la vida que se nos confía. Desde el inicio más pequeñito, todo el proceso de la vida, hasta también la culminación de la vida en momentos de fragilidad. La vida es así, nos viene desde fragilidad a fragilidad y se va fortaleciendo a lo largo de todo el camino si hay alguien que acompaña, que cuida, que guía. Cada uno de nosotros tenemos corazón de Buen Pastor; y en este mundo que necesita tanto ser guiado por una voz que nos lleve a la vida; este mundo que tiene tantas enfermedades hoy, del corazón, del alma, y que necesita ser sanado. ¿Cuánta gente herida se cruza por nuestro camino?, ¿cuánta gente herida tirada en el camino?, ¿cómo podemos ser nosotros buenos pastores, sino, tendiéndole la mano?, levantándolo, siendo cercano; dando un buen consejo para guiarlo, tomándolo del hombro para acompañarlo; tomándolo de la mano para levantarlo, y cuando ni siquiera puede caminar, cargándolo sobre nuestros hombros y nuestras propias vidas, para que esta vida de uno y esta vida del otro haga un solo camino, un camino de cuidador. Cuidemos la vida, porque toda vida vale.