Mensaje de monseñor Ojea para la celebración del 5to. aniversario de la elección de Papap Francisco

Queridos amigos, celebramos cinco años de la elección del Papa Francisco.

Recuerdo ese día como si fuera hoy; yo ni pensaba que podía estar entre los candidatos, nuestro Cardenal Bergoglio; fue una sorpresa impresionante cuando lo vi salir al balcón. Recuerdo como repicaban las campanas de la Catedral ese día, la alegría en nuestra Diócesis, y en todas las Diócesis del país.

Esa noche era tanta mi alegría, que yo soñé que no era verdad, y un cardenal, en el sueño, me decía firmemente que no. Cuando me desperté estaba feliz de que el sueño no era la realidad y que teníamos un nuevo Papa.

Compartí la alegría con muchísimos de mis amigos en las comunidades, y le escribí al Papa Francisco, contándole el sueño, y el Papa me contestó: “¿Vos sabés que a mí también me pareció, como en tu sueño, que era imposible?. Cuando los votos iban subiendo, sin embargo, experimenté una paz que de movida me di cuenta que no era propia, sino que venía de otro lado; gracias a esa paz sobrevivo, me siento blindado por esa paz”, ese es nuestro Papa.

Ese Papa lleno de Dios, lleno de espíritu que hace cinco años que está gobernando a la Iglesia, y que está tratando de realizar la reforma de la Iglesia, a través del discernimiento, de la purificación, para que la Iglesia sea más simple y el Evangelio sea más accesible a todos los hermanos, esto está planteado magníficamente bien en la Alegría del Evangelio.

El Papa también se ha planteado la reforma de la Curia romana; la reforma de la economía de la Santa Sede, la tolerancia cero para los abusos, tantos frentes abiertos y profundizados por el Papa Francisco.

En cada una de sus mañanas, la profundidad de la homilía diaria, que no ha dejado, de un modo cercano, de estar presente en el corazón de los fieles.

Y después sus Cartas; la Alegría del Evangelio, como dije, es una carta programática, en la cual él propone para toda la Iglesia, una renovada actitud misionera; Laudato ‘Si, El cuidado de la casa común, una invitación a una reflexión a mediano plazo sobre lo que estamos haciendo con el planeta, para encarar con responsabilidad nuestro sentido de la humanidad; y la Alegría del Amor, donde, recomiendo siempre el Capítulo IV, en donde el Papa, a través de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, en el Capítulo XIII, nos ilumina sobre la belleza del amor humano.

Demos gracias a Dios por este Papa, leamos su Magisterio, acerquémonos a su palabra que es maravillosa e ilumina la vida de todas nuestras comunidades.

Que Dios lo bendiga al Santo Padre y lo conserve muchos años entre nosotros.

Bendiciones.