Reflexión de monseñor Fassi para la Fiesta de la Sagrada Familia

Fiesta de la Sagrada Familia, de Jesús, María y José.
Papa Francisco nos recuerda una frase preciosa que dice que María fue capaz de convertir una cueva de animales, en la casa de Jesús, con unos pocos pañales y una montaña de ternura.
Es una frase que puede resumir muy bien el deseo que podemos tener para nuestra familia; hacer de nuestra familia una casa, y aunque tengamos pocos recursos, y unos pocos pañales, si tenemos una montaña de amor y de ternura, se puede ir más allá de todas las dificultades.
Amar, es el primer verbo que el niño aprende y lo aprende en su familia, y “amar” es decirle a otra persona: “Está bueno que vos existas”.
Qué bueno que nuestras familias puedan sintonizar con la existencia de ese ser que es acogido y es recibido
María desde el inicio supo lo que es el rechazo de la vida, el rechazo de esa vida que iba creciendo en su seno, pero ella confió con una montaña de ternura y con la compañía y la incondicionalidad de José.
José y María pudieron crear un espacio donde la vida podía crecer, desarrollarse con dignidad, con confianza, con seguridad y con protección.
Trabajemos para que nuestras familias puedan ser ese espacio, un lugar donde la vida, la existencia, sea acogida y recibida, y donde, aunque haya pocos recursos, se puedan abrir caminos y facilitar para que se abran caminos, para que esa vida crezca, se desarrolle con dignidad y con amor.
Que Dios bendiga a cada una de sus familias, con la bendición más linda de Dios.