Informe de Entradas y Salidas 2020 | ADMINISTRACIÓN DIOCESANA – OBISPADO de SAN ISIDRO

TRIBUNAL INTERDIOCESANO “NTRA. SRA. DE LUJÁN” – MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS.
13 mayo, 2021
UNA NECESIDAD VITAL
1 junio, 2021

INFORME DE ENTRADAS Y SALIDAS
ADMINISTRACIÓN DIOCESANA (*) - OBISPADO DE SAN ISIDRO
PERÍODO: 1-1-20 AL 31-12-20

NOTAS

1)Son un grupo de colaboradores que ayudan con su aporte mensual a sostener nuestro seminario. Informes: Sra. Rita, lunes a viernes de 9 a 17 hs. en el Obispado (T.E. 4743-1862)
2) Aporte mensual de la Administración diocesana para asegurar una asignación mínima de bolsillo, atención médica y futura jubilación a 45 sacerdotes por el ejercicio de su ministerio.
3) Hay actualmente 10 seminaristas.
4) Corresponden a 2 sacerdotes y 3 empleados.


SÍNTESIS GRÁFICA DE INFORME DE ENTRADAS Y SALIDAS
ADMINISTRACIÓN DIOCESANA (*) - OBISPADO DE SAN ISIDRO
PERÍODO: 1-1-20AL 31-12-20

(*) Ingresos y Egresos ordinarios de la Administración Diocesana.
No incluye Ingresos y Egresos de Colegios, Parroquias ni Obras de Cáritas.


ALGUNAS OBSERVACIONES

El año 2020 fue definitivamente un año de complejidades especiales. Comenzó con el arrastre de las dificultades económicas de fines del año 2019, que impusieron la necesidad de revisar y ajustar los presupuestos de las obras, para poder afrontar los tradicionalmente difíciles meses de verano, especialmente febrero.

Apenas superado este período, fuimos alcanzados como todos, por la pandemia del Coronavirus – Covid 19, que rápidamente impactó con los sabidos aspectos de la cuarentena que, decretada desde el Gobierno Nacional, derivó en la restricción de la concurrencia presencial tanto en la curia, como en colegios, centros de Cáritas y Parroquias.

En lo administrativo, desde el Obispado se pudo instrumentar sistemas de trabajo en domicilio, que permitieron mantener el funcionamiento de actividades básicas. Gracias también al aporte de todos los que componen el grupo humano de la curia, en dónde no se escatimaron esfuerzos para lograr minimizar los efectos de las restricciones mencionadas.

Desde lo inherente al Economato, los efectos más severos se mostraron en la situación económica y financiera de nuestras obras, a las que afectaron de forma inmediata los impactos económicos que reflejan la situación complicada de los padres de nuestros alumnos y que repercutieron en necesidades financieras que se tuvo que cubrir desde la diócesis a través de distintos canales.

Esta situación de restricción financiera, obligó a una serie de medidas que debieron ser tomadas desde la diócesis, en cuanto al especial cuidado de los recursos. Asimismo hubo que generar rápidos contactos desde el Obispado y de la Conferencia Episcopal, para lograr ser incorporados a todos los sistemas de ayuda implementados tanto por el gobierno Nacional, como Provincial y de las Municipalidades.

Las acciones emprendidas derivaron en la obtención de diversos paliativos muy valiosos, tales como el logro del ATP para afrontar parcialmente los sueldos del personal de colegios, obras de Cáritas y la propia curia, Créditos en el marco del plan ATP, a tasa subsidiada (entre 0 y 15%), así como también consensuar acuerdos de reducción de Cargas Sociales con los gremios con los que se encuadra nuestro personal, que entendieron la situación y supieron acompañarnos, aceptando la aplicación de los términos del art. 223 bis (reducción de cargas sociales) desde el mes de marzo hasta el mes de diciembre inclusive.

Todas estas estrategias, unidas al apoyo de nuestros empleados y proveedores, permitieron mantener las principales operaciones de apoyo social y la premisa básica instruida por nuestro Obispo, cual fuera la de seguir cumpliendo prioritariamente con el pago del sueldo neto de todo nuestro personal, tanto en Parroquias, Centros de Cáritas y Colegios.

Ante esta perspectiva, sólo con la ayuda de nuestro Buen Dios y el común esfuerzo de todos, hemos llegado a culminar el año calendario con un aceptable deterioro de 18 millones, que pudo afrontarse, utilizando además, recursos ordinarios y extraordinarios aportados desde el Obispado, así como contrayendo algunas deudas bancarias dentro de los parámetros de créditos subsidiados especialmente implementados para la emergencia, como ya se ha expresado.

Con la esperanza puesta en el Señor para que el año que se inicia nos permita salir de la Pandemia y terminar de estabilizar nuestras obras siguiendo prioritariamente el camino de acompañar a nuestros hermanos más necesitados, continuaremos analizando y desarrollando alternativas creativas para crecer en la solidaridad.

JORGE PRIETO
Económo Diocesano


INFORME DE ENTRADAS Y SALIDAS
ADMINISTRACIÓN DIOCESANA (*) - OBISPADO DE SAN ISIDRO
PERÍODO: 1-1-20 AL 31-12-20

NOTAS

1) Son un grupo de colaboradores que ayudan con su aporte mensual a sostener nuestro seminario. Informes: Sra. Rita, lunes a viernes de 9 a 17 hs. en el Obispado (T.E. 4743-1862).
2) Aporte mensual de la Administración diocesana para asegurar una asignación mínima de bolsillo, atención médica y futura jubilación a 45 sacerdotes por el ejercicio de su ministerio.
3) Hay actualmente 10 seminaristas.
4) Corresponden a 2 sacerdotes y 3 empleados.


SÍNTESIS GRÁFICA DE INFORME DE ENTRADAS Y SALIDAS
ADMINISTRACIÓN DIOCESANA (*) - OBISPADO DE SAN ISIDRO
PERÍODO: 1-1-20 AL 31-12-20

ALGUNAS OBSERVACIONES

El año 2020 fue definitivamente un año de complejidades especiales. Comenzó con el arrastre de las dificultades económicas de fines del año 2019, que impusieron la necesidad de revisar y ajustar los presupuestos de las obras, para poder afrontar los tradicionalmente difíciles meses de verano, especialmente febrero.

Apenas superado este período, fuimos alcanzados como todos, por la pandemia del Coronavirus – Covid 19, que rápidamente impactó con los sabidos aspectos de la cuarentena que, decretada desde el Gobierno Nacional, derivó en la restricción de la concurrencia presencial tanto en la curia, como en colegios, centros de Cáritas y Parroquias.

En lo administrativo, desde el Obispado se pudo instrumentar sistemas de trabajo en domicilio, que permitieron mantener el funcionamiento de actividades básicas. Gracias también al aporte de todos los que componen el grupo humano de la curia, en dónde no se escatimaron esfuerzos para lograr minimizar los efectos de las restricciones mencionadas.

Desde lo inherente al Economato, los efectos más severos se mostraron en la situación económica y financiera de nuestras obras, a las que afectaron de forma inmediata los impactos económicos que reflejan la situación complicada de los padres de nuestros alumnos y que repercutieron en necesidades financieras que se tuvo que cubrir desde la diócesis a través de distintos canales.

Esta situación de restricción financiera, obligó a una serie de medidas que debieron ser tomadas desde la diócesis, en cuanto al especial cuidado de los recursos. Asimismo hubo que generar rápidos contactos desde el Obispado y de la Conferencia Episcopal, para lograr ser incorporados a todos los sistemas de ayuda implementados tanto por el gobierno Nacional, como Provincial y de las Municipalidades.

Las acciones emprendidas derivaron en la obtención de diversos paliativos muy valiosos, tales como el logro del ATP para afrontar parcialmente los sueldos del personal de colegios, obras de Cáritas y la propia curia, Créditos en el marco del plan ATP, a tasa subsidiada (entre 0 y 15%), así como también consensuar acuerdos de reducción de Cargas Sociales con los gremios con los que se encuadra nuestro personal, que entendieron la situación y supieron acompañarnos, aceptando la aplicación de los términos del art. 223 bis (reducción de cargas sociales) desde el mes de marzo hasta el mes de diciembre inclusive.

Todas estas estrategias, unidas al apoyo de nuestros empleados y proveedores, permitieron mantener las principales operaciones de apoyo social y la premisa básica instruida por nuestro Obispo, cual fuera la de seguir cumpliendo prioritariamente con el pago del sueldo neto de todo nuestro personal, tanto en Parroquias, Centros de Cáritas y Colegios.

Ante esta perspectiva, sólo con la ayuda de nuestro Buen Dios y el común esfuerzo de todos, hemos llegado a culminar el año calendario con un aceptable deterioro de 18 millones, que pudo afrontarse, utilizando además, recursos ordinarios y extraordinarios aportados desde el Obispado, así como contrayendo algunas deudas bancarias dentro de los parámetros de créditos subsidiados especialmente implementados para la emergencia, como ya se ha expresado.

Con la esperanza puesta en el Señor para que el año que se inicia nos permita salir de la Pandemia y terminar de estabilizar nuestras obras siguiendo prioritariamente el camino de acompañar a nuestros hermanos más necesitados, continuaremos analizando y desarrollando alternativas creativas para crecer en la solidaridad.

JORGE PRIETO
Económo Diocesano