Carta del padre Pedro Oeyen por sus Bodas de Oro sacerdotales

 
 
 

Queridos amigos:
El próximo 7 de diciembre, Dios mediante, celebraré mis Bodas de Oro Sacerdotales en nuestra Catedral en la misa de las 19 h.

Es para mí un motivo de mucha alegría y de acción de gracias, que me gustaría compartir con ustedes y con todos los amigos que conocí a lo largo de estos 50 años. Por eso, los invito a la celebración y al festejo posterior que se hará en la casa parroquial, Anchorena 469.

La vida de un sacerdote diocesano está íntimamente ligada a las comunidades y ambientes en los que desarrolla su ministerio. Por eso, esta será la oportunidad para agradecer no sólo a Dios, sino a todos los que me ayudaron y acompañaron en estos años: obispos, sacerdotes, religiosas, laicos y familiares.

Para los que me conocen menos, les cuento los hechos importantes de este largo período.
Después de recibir en esta Catedral la ordenación por manos de Mons. Aguirre, el 7 de diciembre de 1966, di también aquí mis primeros pasos sacerdotales. Luego fui párroco de Ntra. Sra. de Lourdes, en Beccar; encargado de la Capilla de Ntra. Sra. de la Unidad, en Olivos; párroco de Santo Domingo de Guzmán, en Acassuso y, desde hace más de 22 años, párroco de esta iglesia.
Simultáneamente con esto, me tocó ser Canciller y luego Vicario General del Obispado, también Asesor Diocesano de la Mujeres de Acción Católica y del Equipo de Pastoral Familiar.

La catequesis se instaló en mi vida como una de las áreas a las que me dediqué con mayor entusiasmo. Fui miembro de la Junta Nacional y Encargado del Equipo Nacional de Adultos. En la diócesis, Director de la Junta y de la Escuela Superior. Con un excelente equipo, instalamos en el país la catequesis familiar y elaboramos el texto “Creciendo en la fe con nuestro hijo” en cinco tomos, que fue íntegramente reelaborado cuatro veces, del que se hicieron más de 40 reediciones, con un total de 500.000 ejemplares vendidos.

A lo largo del tiempo, dicté cursos y conferencias en nuestro país, también en el exterior y realicé otras múltiples tareas en la diócesis, que sería largo detallar. Además, publiqué unos 20 libros e infinidad de artículos sobre temas catequísticos, pastorales, religiosos e históricos.

Pero lo más importante fue haber conocido y acompañado a comunidades, familias y personas admirables, siendo para ellos un puente para que se encontraran con Dios y sus hermanos.

El festejo central será la celebración de la misa concelebrada con obispos y sacerdotes, a la cual espero que muchos de ustedes puedan estar para compartir esta alegría y gran acción de gracias. Nos acompañará el Coro de la Catedral con la Misa Criolla. Luego el festejo se prolongará en un encuentro comunitario en la casa parroquial.

Me encantaría encontrarme con los que veo siempre, pero también con aquellos que compartieron la vida conmigo en otras épocas y que hace tiempo que no nos encontramos.

Les ruego que no me hagan regalos personales, sino que entreguen una donación para el Jardín Maternal de la Parroquia, que está en el Bajo de San Isidro. Los chicos que allí son atendidos tienen mucha más necesidad que yo de la generosidad de ustedes.

Mientras espero con ansias el momento en que nos encontremos, les envío un gran abrazo.

Pedro Oeyen