Carta de una mujer de 48 años, catequista.

Carta de una mujer de 48 años, catequista:

Para todo el equipo que participó de alguna manera en este proceso de nulidad. Quería agradecerles a cada uno. Algunos los conocí personalmente en las entrevistas. Otros no los conocí pero los escuché nombrar por los testigos. En lo personal recorrí un camino de misericordia. Así lo sentí yo. Desde la secretaria del tribunal, mi acompañante de Camino de Esperanza, la abogada, el juez y la sicóloga, me sentí cuidada, cómoda para hablar, escuchada. Sentí un ambiente amoroso. Así me sale decirlo. Y la presencia del Espíritu Santo que de alguna manera los unía.

Estoy muy agradecida del camino recorrido. Sentía que le debía a la Madre Iglesia contarle lo que había en mi alma, en mi corazón desde chica. Me di cuenta que nunca lo había contado en su totalidad a nadie.

Dios me fue guiando desde el principio, gracias por el amor con que se manejaron conmigo y con cada testigo. Que la Virgencita de Luján los cubra con su manto.

22 de abril de 2019