MENSAJE DE MONS. FASSI PARA LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

Queridas hermanas, hermanos, vamos terminando un año muy duro; es innegable que nuestra convivencia social está muy lastimada. Entre nosotros reina la sospecha, la desconfianza; muchas veces decimos: “Si pudiéramos irnos del país, nos iríamos”. Nuestras conductas son cada vez más individualistas y en lo social, también, violentas. Sin embargo, llega nuevamente la Navidad; Dios se hace pobre, se hace niño, se hace débil, deja de ser fuerte; viene a acompañar nuestra vida, viene a convocarnos, mirar al pesebre es mirar a aquel niño que viene a sostener nuestros vínculos; a volver a decirnos: “Quiero caminar con vos, no te dejo solo, quiero reconstruir todos tus vínculos sociales, desde tu familia, tus amigos, desde los más cercanos, hasta la Patria en la que vivís”, la Patria que es el desafío para poder transformar la realidad, con vocación de servicio. El niño vuelve a apostar por nosotros, nos quiere, no le hace asco a nada de nuestra vida, de nuestras contradicciones, de nuestros enormes conflictos, de nuestras grietas, que en un sentido han ido creciendo en este tiempo. Feliz Navidad! Qué puedas cuidar ese pesebre y pienses como la Virgen, como dice Papa Francisco: “Pudo transformar esa cueva de animales en un verdadero hogar, con una montaña de ternura y unos pocos pañales. Que esta invitación a ir al fondo de nuestro corazón en la Navidad, este niño que toca nuestra propia pobreza, nuestra fragilidad, nos convierta y nos anime a sanar todos nuestros vínculos. Que Dios los bendiga; bienvenido el Niño que quiere apostar nuevamente por nosotros, y que tiene esperanza en nosotros, renovándola en este día. Feliz Navidad! Monseñor Oscar Ojea Obispo de la Diócesis de San Isidro Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

La Biblia está poblada de historias de familia, historias de amor, historias de encuentros y de desencuentros; también historias con sus conflictos, familias con sus conflictos. Por eso, la Sagrada Familia, donde uno se inspira para la paz, la comunión, el diálogo, nos sirve para ver lo que deseamos para nuestras familias.

En toda familia hay deseos de comunión y también hay conflictos, y Dios toma todo, lo bueno y lo malo, toma lo que vamos tejiendo y lo que vamos destejiendo, toma todos los hilos, las hilachas, hasta los trapitos que hasta a veces no queremos sacar al sol; todo eso Dios lo toma y va generando una historia de salvación, va tejiendo con esos hilos una historia de salvación.

Por eso está bueno preguntar: ¿qué es lo que yo desearía en mi familia?, ¿ser escuchado? ¿ser comprendido?, ¿tener mi lugar?
La invitación es a que yo procure eso que quiero encontrar, como dice San Juan de la Cruz: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”.

En la familia, es el lugar donde Dios teje nuestra salvación y es el lugar donde nosotros también estamos invitados a participar. Lo que yo deseo como construcción familiar, como camino familiar, es lo que yo tengo que procurar para mi familia.

Muy feliz Navidad y mucha bendición para las familias en este día.